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Cada año, coincidiendo con la celebración de la festividad de San José el 19 de marzo, tiene lugar la tradicional puja o subasta para ser Danzante del Cristo de la Viga, fiesta que culmina con una gran celebración el 1 de mayo y que está declarada de Interés Turístico Regional.

Desde las 10 de la mañana, y tras cuatro intensas horas, el reloj marcó las 2 de la tarde y se cerró la puja ante la expectación de las decenas de personas que se dieron cita en la casa del Mariscal de la Cofradía, y con los habituales gestos de alegría entre los que consiguieron el objetivo por el que pujaron durante toda la mañana, y de desilusión entre los que no pudieron alcanzar las cifras a las que se ha llegado o se les escapó el objetivo en los últimos segundos.

Finalmente, este año el maestro será Ángel Novillo Sánchez de Pedro, que pujó por el puesto 5.000 euros. Los siete danzantes serán Máximo Alberca Zaragoza (2.900), Alberto Espada Rincón (3.200), Diego García-Vaquero Fernández (3.000), Juan Martínez Huertas (3.000), José Ángel Prisuelos Amador (2.950), Ángel Javier Infantes Santos (3.000) y Francisco de Benito Prous (3.200). Los chascarrillos este año los contará Jesús Novillo Infantes, que se quedó con la porra por 1.100 euros. Y las alforjas las llevará Raquel Pérez Amador, que ha pujado por ellas 3.700 euros. Una recaudación total de 31.050 euros, 1.300 euros más que el año pasado.

La puja se realiza cada año en la casa del Mariscal de la Cofradía, José Antonio Sesmero, en la calle Sevilla. Da comienzo a las 10 de la mañana y termina a las 2 de la tarde, cuando suena la alarma de un reloj programado por la hermandad. Los nuevos Danzantes comienzan de inmediato los ensayos para preparar las danzas de la festividad.