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La Escuela Infantil Cuestas Blancas va a implantar desde el 1 de octubre un nuevo sistema de comunicación con las familias, de tal manera que reciban individualmente en su correo electrónico las observaciones sobre la jornada en el centro de su hijo o hija. La concejala de Educación, Ana Avilés, ya lo avanzó a las familias en las reuniones preparatorias del curso, dentro de las medidas de prevención contra el COVID-19 implantadas en el centro, en el que unos 50 alumnos de 0 a 3 años acuden ya a sus clases.

La plantilla del centro está compuesta por 9 educadoras y auxiliares, además del personal de limpieza, que se ha reforzado en el horario de mañana. El protocolo del nuevo curso se basa en la formación de grupos de convivencia estable, también llamados “grupos burbuja”, de tal manera que se evite al máximo el contacto entre aulas y se facilite el rastreo en el caso de que se produjera algún positivo.

El protocolo establece medidas de tipo organizativo, higiénicas y técnicas para reducir al máximo los factores que puedan suponer un riesgo de contagio. Ha sido elaborado en base a las indicaciones marcadas por las autoridades sanitarias para este tipo de centros.

Se controla el acceso al centro, con horarios de entrada por aulas y realizando los accesos, preferiblemente, a través de espacios abiertos como el patio. Una vez en el aula se hará especial hincapié en la higiene de los alumnos y las educadoras, así como en la desinfección de las zonas y objetos en las que se realizan los cambios de pañal, juegos, etc.

Con respecto a las familias, se restringe al máximo la visita de padres y familiares, excepto casos excepcionales y justificados, fomentando la atención a las familias por vía telefónica o telemática.

Todas las medidas, recuerda Ana Avilés, cumplen con las directrices que se han dado para este tipo de servicios, más aún en una Escuela Infantil como la de Villacañas que, por su tamaño y distribución, permite la organización del curso con las máximas garantías de seguridad.

Avilés ha reiterado de nuevo la implicación de las trabajadoras para prestar el mejor servicio posible, fundamental además para conciliar la vida laboral y familiar.